Criar...y Guiar: Pastor John Arana

Yo creo y he experimentado que nuestro don, temperamento y talentos es lo que Dios ha colocado dentro de nosotros para impartirlos a nuestros hijos y a los demás. Cuando la gente se encuentra con nosotros, lo que les va a bendecir es el don de Dios operando en nosotros y a través de nosotros. Todos hemos sido diseñados para completar y complementar a otros en nuestro trato con ellos. Nosotros no somos responsables por todos, pero somos bendecidos cuando impartimos en ellos el don que hemos recibido. La ausencia de esta impartición puede causar un vacío en el desarrollo de nuestros hijos, de nuestras familias y de nuestros discípulos, y las consecuencias se comparan al vacío que dejamos cuando nos alejamos. ¡Si lo tenemos es porque nuestros hijos lo van a necesitar! Lo más probable es que sean diferentes a nosotros, pero ese es precisamente el punto de Dios. Las diferencias producen término cuando cooperamos los unos con los otros. 

 

Lo que hay dentro de nosotros, dado por Dios, es lo que nuestros hijos y nuestra familia necesitan para que haya plenitud. Nosotros tenemos lo que ellos necesitan y ellos tienen lo que nosotros necesitamos. Ello se convierte en una relación complementaria que es mutuamente beneficiosa para obtener plenitud. Cada niño y cada persona tiene sus propios dones. Lo que necesitan de nosotros, padres o líderes, es que impartamos para completarlos. Si nos negamos a impartir en ellos de forma orgánica, eso hará que no haya plenitud. Nosotros tenemos el privilegio de impartir en nuestros hijos y en los demás para traer plenitud y para facilitar el destino. Dé con amor lo que sele ha dado a usted. Usted ha recibido de gracia, ¡Dé de gracia!